La niña tenía apenas 7 años cuando desapareció en Ticari, Horquetas de Sarapiquí. Seis días después, su cuerpo fue localizado en una quebrada. A más de dos décadas de los hechos, el caso continúa marcado por cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y la falta de una condena.
El pasado 5 de septiembre se cumplieron 26 años de la desaparición de Josebeth Retana Rojas, una niña de 7 años cuyo caso conmocionó a la comunidad de Ticari, en Horquetas de Sarapiquí, y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en símbolo de una lucha familiar por obtener respuestas.
Según los antecedentes divulgados sobre el caso, la menor desapareció mientras regresaba de la escuela. Seis días después, su cuerpo fue encontrado en una quebrada, con múltiples golpes.
Pese a las investigaciones realizadas, hasta la fecha señalada en la información compartida no se había producido una condena penal por estos hechos. La ausencia de una resolución judicial que establezca responsabilidades mantiene abiertas las interrogantes sobre el desarrollo de la investigación y las decisiones adoptadas durante el proceso.
Una investigación rodeada de interrogantes
Entre los elementos examinados durante la investigación se mencionaron indicios biológicos encontrados en el cuerpo de la menor. La información difundida señala que se recuperaron vellos púbicos y que se realizaron análisis para determinar si existía una relación genética con Alexander Salamanca, quien tenía aproximadamente 30 años cuando ocurrieron los hechos y fue señalado en el caso.
Sin embargo, según los antecedentes disponibles, el análisis genético no habría sido concluyente, debido a que el vello carecía de raíz y no permitía establecer de manera definitiva su procedencia. La explicación atribuida a las autoridades contemplaba la posibilidad de que el material correspondiera a otro familiar del hombre.
Asimismo, la información compartida indica que no se logró determinar de manera concluyente si existió una agresión sexual contra la niña.
Salamanca ha negado los cargos, según el texto suministrado. Por ello, los señalamientos deben distinguirse de una responsabilidad penal declarada mediante sentencia judicial.
Abogados denunciaron una posible vulneración de derechos
En mayo de 2020 trascendió que Costa Rica podría enfrentar cuestionamientos internacionales por la falta de justicia en el caso de Josebeth.
De acuerdo con un comunicado atribuido a los abogados de la familia, la Fiscalía no habría realizado las actuaciones necesarias para que una autoridad jurisdiccional valorara si existían méritos suficientes para llevar al sospechoso a juicio.
El documento cuestionó la actuación del Ministerio Público y señaló que la falta de ese procedimiento habría provocado una situación de impunidad y una vulneración de los derechos fundamentales de la niña y de sus familiares.
El comunicado expresó:
«No obstante, la Fiscalía no realizó ningún acto para elevar el caso al control jurisdiccional, de manera que se pudiese determinar si existía mérito o no de someter al sospechoso del homicidio a un contradictorio, provocando entonces una impunidad y vulneración a los derechos más fundamentales de la niña asesinada y de sus familiares».
Estas afirmaciones corresponden a los cuestionamientos planteados por los representantes legales de la familia. Para establecer con precisión el estado procesal del expediente y las decisiones adoptadas, resulta necesario consultar las resoluciones y los documentos oficiales del caso.
Más de dos décadas después, las preguntas persisten
La muerte de Josebeth Retana Rojas dejó una herida profunda en su familia y en la comunidad de Sarapiquí. Veintiséis años después de los hechos, la historia continúa generando preguntas sobre la investigación, el manejo de las pruebas y las razones por las que el caso no culminó en una condena.
Para los familiares de una víctima, conocer qué ocurrió y por qué no se logró llevar el caso a juicio constituye una parte fundamental de la búsqueda de justicia.
La historia de Josebeth recuerda la importancia de que las investigaciones penales se desarrollen con rigor, que las pruebas sean valoradas de manera objetiva y que las decisiones de las autoridades puedan ser examinadas cuando existen cuestionamientos sobre su actuación.
A 26 años de su muerte, el caso de Josebeth Retana Rojas sigue siendo un recordatorio doloroso de las preguntas que permanecen sin respuesta y de la necesidad de esclarecer, con pruebas y documentación oficial, qué ocurrió durante el proceso que debía buscar justicia para la niña y su familia.







