Un vuelo de Flydubai que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv tuvo que ser desviado y realizar un aterrizaje de emergencia este miércoles 30 de septiembre en el aeropuerto de Tabuk, Arabia Saudita, luego de registrarse un violento incidente dentro de la cabina de mando.
De acuerdo con reportes de autoridades israelíes y medios internacionales, durante el vuelo se produjo un enfrentamiento físico entre los pilotos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó posteriormente que uno de los pilotos habría apuñalado al otro y aparentemente intentado provocar la caída de la aeronave. Esta versión continúa bajo investigación.
La situación provocó que la aeronave emitiera diferentes señales de emergencia. El código 7500, utilizado internacionalmente para indicar una posible interferencia ilícita o secuestro, fue activado brevemente, lo que generó una alerta de seguridad y provocó incluso el despliegue de aeronaves militares israelíes ante el temor de que se tratara de un secuestro.
Los datos de seguimiento del vuelo mostraron además un descenso abrupto de la aeronave durante el incidente. Flightradar24 reportó una pérdida de altitud de aproximadamente 14.000 pies en menos de 30 segundos antes de que el avión recuperara estabilidad.
Según los reportes disponibles, pasajeros y miembros de la tripulación intervinieron para controlar la situación y recuperar el dominio de la cabina. Posteriormente, el Boeing 737 logró aterrizar de manera segura en Tabuk.
Tanto el capitán como el primer oficial resultaron heridos y fueron trasladados a un centro médico para recibir atención. Las autoridades saudíes detuvieron al presunto agresor mientras continúa la investigación para determinar exactamente qué ocurrió a bordo y cuál fue el motivo del enfrentamiento.
La aerolínea Flydubai confirmó que se produjo un “incidente” en la cabina de mando y señaló que los pasajeros se encontraban a salvo y contabilizados. Posteriormente, los pasajeros fueron trasladados hacia Israel en otra aeronave.
Por ahora, las autoridades no han confirmado oficialmente que se tratara de un secuestro aéreo o de un atentado terrorista, aunque funcionarios israelíes han planteado públicamente esa posibilidad y el caso permanece bajo investigación.
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