Este 5 de septiembre se cumplen 14 años del terremoto de Nicoya, uno de los eventos sísmicos más importantes registrados en Costa Rica durante las últimas décadas y un movimiento que quedó profundamente marcado en la memoria de miles de personas.
El terremoto ocurrió el 5 de septiembre de 2012, a las 8:42 a. m., con una magnitud de 7,6 Mw. Su origen estuvo relacionado con una porción de la falla ubicada debajo de la Península de Nicoya, una región que durante décadas había sido identificada por los especialistas como una zona con potencial para generar un gran terremoto.
De acuerdo con el informe oficial del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (OVSICORI-UNA), el movimiento fue sentido en todo el territorio nacional e incluso se recibieron reportes desde Nicaragua.
El evento también puso nuevamente la atención sobre la denominada brecha sísmica de Nicoya, una zona que no había liberado energía mediante un gran terremoto desde el 5 de octubre de 1950, cuando se registró otro importante evento sísmico en la península.

La magnitud del terremoto provocó daños en diferentes comunidades del país. La documentación de la Comisión Nacional de Emergencias incluye entre las zonas afectadas a comunidades de Guanacaste, Puntarenas y sectores del Valle Central, entre ellas Orotina, Atenas, Alajuela, Grecia y San Ramón.

En las primeras horas posteriores al terremoto, equipos científicos realizaron evaluaciones en la Península de Nicoya. El informe de OVSICORI señaló la existencia de algunos derrumbes y daños menores en edificios y estructuras, sin que se observaran edificios colapsados durante el sobrevuelo efectuado ese mismo día.

La actividad sísmica posterior también fue significativa. Investigaciones de OVSICORI-UNA documentaron más de 6.400 réplicas durante los primeros cuatro meses después del terremoto, como parte de la secuencia sísmica desencadenada por el evento principal.


Catorce años después, aquel movimiento no solo permanece como un acontecimiento registrado en la historia sísmica nacional. Para muchas familias, continúa siendo el recuerdo de una mañana en la que, durante varios segundos, viviendas, comercios, centros educativos y comunidades enteras fueron sacudidos por la fuerza de la naturaleza.
El terremoto de Nicoya también dejó una lección que permanece vigente: Costa Rica es un país sísmicamente activo y la preparación ante un terremoto debe formar parte de la cultura de prevención de toda la población.









