El expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, criticó las recientes declaraciones del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, quien afirmó que en su país «no volverá a haber elecciones» durante el acto oficial por el 47.º aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua.
A través de una publicación en sus redes sociales, Solís aseguró que las palabras de Ortega constituyen una confirmación pública del carácter autoritario de su gobierno.
«Agradezco profundamente al dictador de Nicaragua la oficialización tiránica de su régimen. Ya lo sabíamos, pero ahora eso le tendrá que quedar claro a todos quienes decían, por oportunismo, pragmatismo o ignorancia, que Nicaragua tiene (y tendrá para siempre según el comandante) el gobierno que su pueblo ha escogido», escribió el exmandatario.
En su pronunciamiento, Solís señaló que el principal desafío no se limita a cuestionar las declaraciones de Ortega, sino al avance de tendencias autoritarias que, según indicó, están presentes en distintas partes del mundo.
El expresidente advirtió sobre el crecimiento del autoritarismo, la autocracia y el debilitamiento de los valores democráticos, al tiempo que mencionó los ataques contra los poderes judiciales, la deslegitimación de los medios de comunicación y el auge de posturas extremistas como fenómenos que, a su juicio, representan una amenaza para las democracias.
Asimismo, afirmó que Costa Rica no está exenta de enfrentar algunos de estos desafíos, por lo que hizo un llamado a defender las instituciones democráticas y republicanas.
«¿Es suficiente con criticar la ‘sacralización’ de una dictadura? La respuesta es un resonante NO. A ello habrá que agregar otra obligación: no dejar de resistir y de proponer; de denunciar y articular; de organizar y movilizar para que aquellas tendencias no arrasen, alegando querer superar sus innegables errores, las instituciones que, siendo imperfectas, son las únicas que no sujetan hasta asfixiarlas, a las sociedades humanas», expresó.
Las declaraciones de Solís se suman a otras reacciones surgidas tras el discurso de Daniel Ortega, cuyas afirmaciones han generado preocupación y críticas por sus implicaciones para el futuro político y democrático de Nicaragua.

