Costa Rica enfrenta una situación crítica en el manejo de sus residuos sólidos. Actualmente, el país cuenta con solo siete rellenos sanitarios autorizados y, cuando uno de ellos cierra o se acerca a su límite, todo el sistema comienza a verse afectado.
La mayoría de estos rellenos son pequeños y reciben menos de 300 toneladas de residuos al día, cantidad suficiente únicamente para atender las necesidades de sus propias regiones. Sin embargo, en la Gran Área Metropolitana se concentran los dos rellenos más importantes del país.
El relleno sanitario de Aserrí recibe alrededor de 2.100 toneladas diarias y tiene una vida útil estimada de apenas 11 meses, con un posible cierre en septiembre de 2026. Por su parte, el relleno de La Uruca recibe cerca de 500 toneladas diarias y podría cerrar en marzo o abril de 2026. En conjunto, ambos manejan unas 2.600 toneladas de residuos cada día.
Si estos rellenos dejan de operar y los residuos se trasladan a otros sitios, se aceleraría el colapso de los rellenos restantes. Por ejemplo, si las 500 toneladas diarias de La Uruca se envían al relleno de Limón, este pasaría de recibir 200 a 700 toneladas por día, reduciendo su vida útil de más de 15 años a solo cuatro años. De igual forma, si 1.000 toneladas diarias de Aserrí se trasladaran al relleno de Montes de Oro, su vida útil se reduciría en un 40 %, pasando de más de ocho años a menos de cinco.
Estos escenarios demuestran que trasladar residuos de un relleno a otro no soluciona el problema, sino que agrava la crisis y genera un efecto dominó que pone en riesgo el sistema de manejo de residuos en todo el país.
Cuando un relleno sanitario cierra, los residuos deben trasladarse a otras provincias, lo que provoca congestión en carreteras, atrasos en las rutas municipales y nacionales, aumento en los costos de transporte, mayor presión social en las comunidades receptoras y competencia entre cantones por espacios para disponer su basura.
Incluso los rellenos con mayor vida útil, como Santa Cruz (17 años), Limón (15 años) y Montes de Oro (ocho años), verían reducidos significativamente sus plazos si reciben más residuos de los que pueden manejar.
Ante esta situación, se plantean proyectos clave para reducir la cantidad de residuos que llegan a los rellenos sanitarios. Uno de ellos es el proyecto de ley N.° 25.271, que permitiría ejecutar acciones de gestión de residuos en situaciones de emergencia y tratar hasta 800 toneladas diarias de residuos orgánicos, transformándolos en energía. A esto se suma el proyecto de plantas de gasificación de residuos, que busca reducir el volumen de desechos del sector Oriente y Occidente de la Gran Área Metropolitana mediante su aprovechamiento para la generación de energía, con avances importantes en la zona Oriental.
Estas iniciativas permitirían disminuir de forma significativa la cantidad de residuos que se envían a disposición final, extender la vida útil de los rellenos sanitarios y evitar el colapso del sistema actual, que afectaría a todas las provincias del país.
