Un día como hoy, 8 de enero de 2009, Costa Rica fue sacudida por uno de los terremotos más devastadores de su historia reciente, conocido como el terremoto de Cinchona. El sismo ocurrió a las 13:21:34 hora local (19:21:34 UTC) y alcanzó una magnitud de 6,2, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), con una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro en Cinchona de Sarapiquí, provincia de Heredia, a unos 30 kilómetros de San José, y fue provocado por la falla Vara Blanca–Ángel, una estructura geológica de aproximadamente 20 kilómetros de extensión. El evento se generó a una profundidad superficial de 4,5 kilómetros, a unos 9,7 kilómetros al este del volcán Poás, lo que incrementó su impacto destructivo.
El terremoto se sintió con fuerza en todo el Valle Central, afectando principalmente a las provincias de Heredia, Alajuela y San José, y fue percibido incluso en zonas del sur y centro de Nicaragua y el norte de Panamá. Expertos lo consideran el sismo de mayor magnitud registrado en esa región en al menos 157 años, superando eventos previos cuyas magnitudes oscilaron entre 5,7 y 6,0.
Un día antes del terremoto principal, el 7 de enero, se registró un sismo premonitorio de magnitud 4,2, lo que posteriormente fue identificado como un indicio de la liberación de energía acumulada en la zona.
En los días posteriores, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó oficialmente la muerte de al menos 42 personas, cifra correspondiente a víctimas plenamente identificadas. Entre los fallecidos se encontraban menores de edad, adultos sepultados por derrumbes de tierra en comunidades como Fraijanes y Vara Blanca, así como personas que perdieron la vida por causas indirectas asociadas al evento, incluyendo emergencias médicas.
La zona más afectada fue Cinchona, comunidad que prácticamente desapareció del mapa, luego de que grandes extensiones de terreno colapsaran, arrastrando viviendas, carreteras y estructuras completas, incluida la fábrica de alimentos El Ángel. Imágenes captadas en los días posteriores mostraban vehículos destruidos, caminos inexistentes y enormes deslizamientos que transformaron por completo el paisaje.
Las labores de rescate se vieron seriamente obstaculizadas por la lluvia, la neblina y la inestabilidad del terreno, lo que retrasó el ingreso de maquinaria pesada y aeronaves. Aun así, equipos de la Cruz Roja Costarricense, Fuerza Pública y otras instituciones trabajaron día y noche en la búsqueda de sobrevivientes y recuperación de cuerpos.

El Gobierno de Costa Rica activó de inmediato un plan nacional de emergencia, que incluyó la evacuación de turistas que se encontraban en zonas afectadas como Vara Blanca y Poás. Aunque no se reportaron fallecidos extranjeros, decenas de visitantes de distintas nacionalidades quedaron aislados debido a los daños en la red vial.
A 17 años de este trágico evento, el terremoto de Cinchona permanece en la memoria colectiva del país como un recordatorio de la vulnerabilidad sísmica de Costa Rica y de la importancia de la prevención, la planificación y la respuesta ante emergencias, así como del valor humano demostrado por los cuerpos de rescate y las comunidades solidarias en uno de los momentos más difíciles de la historia nacional.
